“El clan de los exégetas”: una novela de Camilo Nassar Moor para interpretar el poder
“El clan de los exégetas”: una novela de Camilo Nassar Moor para interpretar el poder
En una época en la que la política parece reducirse a consignas, emociones y enfrentamientos personales, "El clan de los exégetas" propone una pregunta de fondo: ¿qué ocurriría si una comunidad dejara de esperar que un líder interprete la realidad por ella y aprenda a comprenderla por sí misma? Esta es la pregunta que se hace Camilo Nassar Moor como autor de la novela y abre un crudo dialogo sobre liderazgo, método y poder.
Bogotá, octubre 2026.- La novela, que se lanzó recientemente, parte del significado de la palabra "exégeta": persona que interpreta o expone un texto. Sin embargo, amplía sus dos elementos esenciales —quién interpreta y qué se interpreta— hasta convertirlos en una reflexión política. El intérprete ya no es solamente un individuo: puede ser un grupo, un pueblo o una nación. Y aquello que debe interpretarse ya no es únicamente un texto, sino también una cifra, una ecuación, un conflicto, una crisis económica o un problema colectivo.
Esta ampliación conduce al núcleo de la obra: interpretar es la más poderosa forma del poder. Quien ordena los hechos, explica las cifras y define el significado de una crisis posee una ventaja sobre quienes se limitan a obedecer. Por eso, la emancipación política no consiste solo en elegir gobernantes, sino en adquirir la capacidad colectiva de comprender los problemas y participar razonadamente en sus soluciones.
Goel Saldivia encarna esa tensión. Su liderazgo se mide menos por el poder que acumula que por su capacidad para volverse prescindible. El método que impulsa —ordenar, interpretar y cerrar ciclos— busca transformar información dispersa en decisiones concretas.
- Ordenar permite salir del caos.
- Interpretar permite descubrir relaciones y alternativas.
- Cerrar ciclos permite actuar sobre problemas delimitados y luego avanzar.
No es un procedimiento infalible: puede equivocarse, omitir variables o escoger caminos inadecuados. Su valor reside en que mantiene abierta la pregunta, permite corregir y evita convertir una idea política en dogma o un caudillo en Dios.
Ahí se encuentra la actualidad de "El clan de los exégetas". Las democracias contemporáneas están inundadas de datos, encuestas, estadísticas y mensajes inmediatos, pero esa abundancia de información no siempre produce comprensión sino enmascaramiento de la verdad. Con frecuencia, las cifras son amañadas para confirmar prejuicios, las redes sociales sustituyen el debate por la indignación o la confusión, y los dirigentes convierten problemas complejos en simples relatos de “buenos” y “malos”. En ese ambiente, interpretar deja de ser un ejercicio intelectual y se convierte en una imprescindible necesidad ciudadana.
La novela también cuestiona el caudillismo, una tradición persistente en América Latina y visible hoy en distintas corrientes ideológicas. Cuando la política depende de una sola voz, las instituciones se debilitan y el pueblo termina delegando no solo sus decisiones, sino incluso su facultad de comprender. Frente a ello, la obra plantea que el líder excepcional no es quien consigue hacerse indispensable, sino quien ilustra sin engaños al pueblo y crea las condiciones para que su proyecto pueda continuar sin él.
Una estatua descabezada y sin placa que ocupa el centro de la plaza de San Judas y concentra el sentido de la novela. Al carecer de rostro y de nombre, el monumento no consagra definitivamente a un héroe. Obliga a la comunidad a preguntarse, una y otra vez, qué representa el poder, para que lo ejerce y a favor de quien lo hace. Es el símbolo de una interpretación que permanece abierta.
Más que una novela sobre la conquista del gobierno o del poder, "El clan de los exégetas" es una reflexión sobre la distribución de la inteligencia política. Su tesis puede resumirse así: un pueblo comienza a liberarse cuando deja de obedecer sin comprender y aprende a interpretar colectivamente sus problemas y su destino.
El lanzamiento del libro tuvo lugar el pasado 6 de octubre en el Club Colombo Libanés. Se trató de una oportunidad para conversar con el autor sobre los conceptos que aborda la novela y su reflejo sobre la realidad política. ¿Será que San Judas se parece a algún país? Júzguelo usted.
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